Con una participación récord y el acompañamiento incondicional de las familias, el programa municipal concluyó sus actividades en el Centro de Información Pública, destacando el valor de la inclusión y el trabajo profesional de los docentes.
El cierre de las Colonias de Verano de Deportes Adaptados en Comodoro Rivadavia dejó un balance sumamente positivo, marcado por el entusiasmo de los participantes, y el compromiso de las familias y profesores. Las actividades se centralizaron en el Centro de Información Pública (CIP), cuya ubicación estratégica en la costanera facilitó el acceso al mar y el uso de las plazas aledañas.
Un crecimiento que no se detiene
Leonardo Illesca, coordinador de Deportes Adaptados del ente Comodoro Deportes, destacó la evolución constante del programa. “Empezamos con 7, 8 o 15 chicos; hoy tenemos arriba de 30 inscriptos”, subrayando que en la jornada de cierre participaron 25 de ellos.
El evento final tuvo una temática especial de superhéroes, una metáfora que Illesca extendió a los acompañantes:
“Qué mejor superhéroe para ellos que la familia: mamá, papá, los acompañantes que están siempre con ellos. Trabajamos para la familia y para los chicos”.
Un “mimo al alma” para las familias
Para los padres, la colonia representa mucho más que un espacio de recreación. Valeria Azocar, mamá de Maxi —quien asiste por tercer año consecutivo—, describió la experiencia como “un mimo al alma” en medio de las luchas diarias con obras sociales y prestaciones.
A pesar de que este año cambió la sede habitual del Parque Saavedra por el CIP, Azocar valoró las propuestas pedagógicas:
- Realizaron salidas a la playa y juegos de motricidad.
- Se integraron actividades de música y ritmos.
- Los padres conformaron un grupo de apoyo donde realizan “catarsis” y comparten vivencias.
El valor del equipo docente
El éxito de las colonias se apoya en la formación profesional. Muchos de los profesores son estudiantes del ISFD 810 que se capacitan específicamente en discapacidad y trabajan con el equipo durante todo el año. “No hay mejor capacitación que la de trabajar en discapacidad, la vocación”, afirmó Illesca.
Finalmente, las familias expresaron la necesidad de que estos espacios se multipliquen y tengan continuidad. Valeria Azocar concluyó solicitando que se habiliten más lugares y propuestas en una ciudad con tantos habitantes como Comodoro, para que la trayectoria de los niños no tenga límites.




