Actualizado el 25 septiembre, 2026 en Accesibilidad Universal, Novedades

Impulsan una ley nacional para el uso del CORDÓN DE GIRASOLES: el Concejo Deliberante de Comodoro aprobó una expresión de deseos

El proyecto busca dar cuenta de las discapacidades no visibles y promover la empatía en la atención pública y privada. La concejal Gabriela Simunovic resaltó la importancia de adherir a esta herramienta internacional de accesibilidad.

En la sesión de este jueves el Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia, el cuerpo legislativo aprobó por unanimidad una expresión de deseos para instar al Congreso de la Nación a avanzar en una ley nacional que regule e implemente el uso del Cordón de Girasoles. Este distintivo, reconocido en diversos países del mundo, funciona como un símbolo de identificación para personas con discapacidades o condiciones de vulnerabilidad no visibles.

La iniciativa llegó a la Comisión N° 2 a partir de una nota enviada por el Concejo Deliberante de Puerto Madryn. Según explicó la concejal Gabriela Simunovic, quien preside dicha comisión, la herramienta busca generar un marco normativo unificado en todo el país: «Nosotros no tenemos muchas herramientas legislativas como para visibilizar ciertas situaciones que dependen de Nación, del Congreso de la Nación; así que enviamos una expresión de deseo que tiene que ver con lo que se llama un cordón o distintivo de girasoles que se usa como elemento identificatorio en determinadas situaciones de vulnerabilidad no visible».

Un recurso de identificación y accesibilidad

El Cordón de Girasoles consiste en una cinta que se coloca alrededor del cuello o un distintivo visualmente identificable que comunica de forma discreta que la persona que lo porta puede requerir tiempo adicional, asistencia específica, mayor paciencia o un acompañamiento particular ante situaciones cotidianas, como trámites, viajes en aeropuerto o la atención en espacios concurridos.

Simunovic remarcó que el uso del distintivo es voluntario y no implica la exposición de diagnósticos médicos: «No indica qué tipo de discapacidad tiene la persona, es respetuoso de la privacidad, pero es útil ante determinadas circunstancias en donde esa persona está expuesta». Asimismo, la edil aclaró que no implica que la persona necesite asistencia permanente, sino que funciona como «un recurso de identificación ante determinada circunstancia que atraviesa», como en el caso de personas con autismo, hipoacusia o dificultades de comunicación verbal.

A fin de lograr que este mecanismo tenga alcance federal, la concejal señaló la importancia de una legislación de fondo: «La idea es que salga una ley nacional general para que todas las provincias y municipios estén obligados y adheridos, y que no sea solo una herramienta a nivel local». Además, confirmó que ya se han establecido contactos con otros municipios de la provincia, como Sarmiento, para sumar apoyos.

La importancia de un símbolo internacional para la empatía y la inclusión

El avance institucional del Cordón de Girasoles representa un hito fundamental en el cambio de paradigma sobre la discapacidad y la accesibilidad. Históricamente, los esfuerzos de accesibilidad e infraestructura se centran en barreras físicas y motoras. Sin embargo, una gran diversidad de condiciones —cognitivas, sensoriales, neurodivergencias o enfermedades crónicas— no son perceptibles a simple vista, pero generan importantes desafíos en la interacción social y el acceso a servicios.

Adoptar un estándar internacional no solo resguarda la dignidad y la privacidad de las personas al evitar explicaciones innecesarias, sino que además entrena a la sociedad en el ejercicio activo de la empatía. Las barreras en el entorno no son únicamente arquitectónicas; sino fundamentalmente, actitudinales y comunicacionales. La implementación universal de este símbolo otorga una herramienta práctica para que la comunidad, tanto en el ámbito público como privado, adapte los espacios y brinde una atención equitativa, humana y respetuosa.